Comienza La Caída de Medusa V

 




La entrada de hoy se ha hecho esperar, pero ya estamos de nuevo por aquí,  y como ya habéis leído en el titular, estamos de estreno con nueva campaña tras el Ojo del Terror. Tras la experiencia de ésta, y con todo lo aprendido, decidí recurrir a David, miembro de La Horda, el cual ya se había ofrecido antes y me ayudó ya en ella, para ser el principal creador y director de La Caída de Medusa V. 

La elección de la campaña fue principalmente por los ejércitos, ya que en estos meses había varios miembros que querían jugar el formato campaña, pero que tal y como se había pensado la anterior, no encajaban en el desarrollo. Así que decidimos finiquitar aquella con una quedada grande que ya pudisteis leer aquí y empezar la nueva a finales de año.

Os vamos a dejar por aquí el documento que ha redactado su director David, para que podáis ver las tablas, trasfondo y demás que ha escrito y así poder disfrutarlo en vuestros grupos de juego también, y después tenéis algunas fotos de las partidas, con su trasfondo previo, en las dos primeras, y el informe de la 3a en forma de relato, una vez más, mil gracias por el curro David!

REGLAS CAMPAÑA








TXEMA (Amos de la Noche, Atacante) vs MIGUEL (Tau, Defensor)

Misión COMBATE NOCTURNO (página 140)

Escaramuza Nocturna

En los desfiladeros cercanos a Kaelor Ridge, una avanzada Tau del Cuerpo de Exploradores ha sido enviada para investigar las repentinas desapariciones de colonos y la pérdida de varios drones de reconocimiento. Los sensores térmicos detectaban movimientos erráticos en los acantilados, pero sin patrones claros.

Para los Tau, era simplemente una anomalía. Para los Amos de la Noche era una invitación.

Cuando cae la noche y la niebla cubre los pasos montañosos, los Tau instalan un pequeño puesto de seguimiento. Los drones zumban en silencio, las armaduras marcan

estelas lumínicas en sus visores… y entonces, uno a uno, los drones comienzan a apagarse.

Sin disparos. Sin señales de interferencia. Solo silencio.

Los Exploradores Tau forman un perímetro defensivo, iluminando la oscuridad con haces azules. Cada sombra parece moverse. Cada eco parece acercarse. Y entonces, desde las alturas, se oye una risa distorsionada, retorcida por amplificadores dañados.

Los Amos de la Noche al mando de Varkhul Bloodshard descienden como depredadores al acecho, aprovechando la oscuridad y la confusión. Los Tau, privados de cobertura aérea y con visores saturados por interferencias, se ven obligados a lucharcuerpo a cuerpo por su propia supervivencia.

Para los Tau al mando de ShasÓ Jor´Maen, el Ojo Carmesí, esta escaramuza es unamisión de rescate e investigación.

Para los Amos de la Noche, es simplemente una cacería nocturna. Cuando todo termine, solo uno de los dos bandos quedará para dominar los pasos de Kaelor Ridge… y las sombras reclamarán el resto.












LEO (Ángeles Oscuros, Defensor) vs DANI (Necrones, Atacante)

Misión RECONOCIMIENTO (página 142)

Escaramuza en Rottengrad

En los bordes de la Rottengrad, bajo los estratos más antiguos de sus túneles de servicio, los sensores del Ala de Cuervo detectan una serie de pulsos energéticos imposibles de confundir: tecnología necrona en fase de activación. Los Ángeles Oscuros descienden de inmediato, temiendo que esta actividad pueda interferir con su misión secreta de localizar al Caído. Si los Necrones se movilizan en esta zona, podrían revelar instalaciones ocultas, borrar pistas sensibles… o peor, alertar a otras facciones imperiales.

Mientras los Marines se posicionan entre columnas derruidas y pasarelas industriales, un protocolo necrón despierta bajo sus pies. Una falange de guerreros necrones emerge desde un portal translúcido, avanzando en formación perfecta. No vienen a luchar: vienen a desplazarse. Su destino está más adelante, en una estructura enterrada que solo ellos conocen.

Para los Ángeles Oscuros, esto es inaceptable. Ningún testigo debe adentrarse en las zonas donde el Caído podría haber dejado rastro y especialmente máquinas inmortales capaces de registrar cada detalle durante milenios.

La orden del Bibliotecario Lebiel es clara: interceptar y destruir. Mientras el portal crepita a sus espaldas, los Necrones avanzan imperturbables, ignorando incluso las bajas, pues su directiva es llegar al otro extremo del complejo y activar un nodo secundario antes de que la tormenta inutilice la red dimensional bajo Rottengrad.

Los Ángeles Oscuros abren fuego desde la penumbra, intentando frenar el avance metálico. Los Necrones liderados por su líder, Serekh-Tanil el Inmutable no se

detienen, no vacilan, solo avanzan…








Sangre Dorada

Batalla por el Asentamiento Ferro-9

El amanecer sobre Medusa V no traía luz, sino un resplandor rojizo, contaminado con humo industrial y fuego residual. Ante el asentamiento minero Ferro-9, ahora convertido en bastión orko, el Capitán Alistair Vorn se detuvo, capa ondeando contra un viento cargado de ceniza.

A su lado, el estandarte del 5º de Ventrillia ondeaba con orgullo melancólico. Tras él, filas de infantería se alineaban con precisión.

Junto a ellos se elevaban los ogretes asignados a la compañía y detrás, como guardianes de acero, los Leman Russ esperaban en silencio las órdenes: motores gruñendo, cañones listos, espíritus máquina inquietos.

Vorn bajó la mirada hacia su reloj de pulsera. Era la hora.

—Adelante… por el honor de Ventrillia. —Sentenció con la voz calmada de quien siente el peso del deber.

Los orkos no esperaron.

Desde las fortificaciones improvisadas de Ferro-9 surgió un coro de aullidos brutales, seguido por una lluvia de proyectiles provenientes de cañones improvisados, hechos de metal corroído y munición dudosa.

— ¡A cubierto! —gritó un teniente.

El primer impacto arrancó más de media docena de Ventrillianos del suelo, transformándolos en siluetas rotas. Vorn no se inmutó.

— ¡Recuperad la línea! Leman Russ, fuego de supresión ¡ahora!

Explosiones consecutivas arrancaron pedazos de chatarra, y cuerpos verdes se elevaron en el aire.

Pero, los orkos no se defendieron, los orkos cargaron.

Una marea verde y furiosa descendió por las rampas del asentamiento, liderada por un muro ambulante de metal: el Kaudillo y su escolta de Meganobles. cada uno del tamaño de un bípode

imperial.

—¡WAAAGH! —fue el rugido colectivo.

La tierra tembló bajo sus pisadas.

Vorn levantó su espada de energía.

—Infantería: fuego de supresión. Ogretes: machacar cosas verdes. Compañía Dorada: conmigo.

Las salvas láser formaron un muro rojo, una línea de ejecución imperial. Docenas de orkos cayeron antes de llegar siquiera a distancia de carga.

Pero los Meganobles y el Kaudillo no. Esos monstruos atravesaron el fuego como si fuera lluvia, el teniente Juls, cayó intentando contener a esas moles de metal, que simplemente lo aplastaron con su propio peso.

Mientras tanto, en la retaguardia, los orkos habían conseguido inutilizar los Leman Russ mediante sus movimientos impredecibles y disparos perdidos de sus cañones.

Vorn decidió que sus hombres deberían replegarse, antes de caer ante el avance imparable de esas moles de metal. No esperaba haber encontrado semejante resistencia orka, pues pensaba que serían pocos y desorganizados según los informes recibidos del gobierno planetario, no contaban con semejante cantidad de pielesverdes.

Una retirada organizada y con pocas bajas es mejor que una derrota.

Minutos después, el estandarte del 5º Ventrillian ondeaba sobre el campamento. Un oficial se acercó a Vorn, era el nuevo sustituto del Teniente Juls:

—Señor… ¿hemos perdido nuestro asentamiento frente a los Orkos?

Vorn ajustó su capa manchada de hollín. Limpiando con elegancia la sangre verde de su espada.

—No, teniente. —Dijo finalmente— Nada en este planeta es “nuestro”. Todo estará perdido si no conseguimos recuperar el control antes de que la Tormenta Disforme llegue.

Mantuvo la mirada fija en el horizonte, donde el sol rojo se quebraba en humo.


Comentarios

  1. Muy chulo el informe de las tres batallas. Qué pasada de inicio de campaña! Como siempre, mucha calidad y muy rollo amic!

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