LA CAÍDA DE MEDUSA V (2)

 


Este año ha empezado con mucha calma en lo que se refiere al movimiento de la campaña, como si de un lunes se tratará, nos ha costado arrancar.

Pero ya estamos aquí y esperamos que la cosa mejore en ritmo en las proximas jornadas, dicho esto, ¡vamos al lio!



TXEMA (ANGELES OSCUROS, Defensor) vs RUBEN (Orkos, Atacante)

Misión OCUPAR Y MANTENER (página 145)

“La Fortaleza de la Ceniza”

El Bastión Kallistrad se alzaba como un colmillo de acero y hormigón entre las ruinas humeantes del distrito industrial de Myridian.

Sus sensores orbitales y archivos de datos antiguos lo convertían en una posición crítica para el Capítulo. Según los criptógrafos del Ala de Cuervo, era el último lugar donde había operado el Caído antes de desaparecer entre las sombras de la megaciudad.

Para los Ángeles Oscuros, el edificio no era solo una fortaleza. Era una tumba que aún debía ser sellada.

El Hermano-Capitán Turel Valiant desplegó a su fuerza en silencio absoluto: escuadras tácticas atrincheradas en las plantas superiores, veteranos del Ala de Muerte protegiendo el núcleo de datos, y exploradores del Ala de Cuervo cubriendo los accesos exteriores.

Entonces llegaron los Orkos. No con estrategia. No con sigilo. Sino con un rugido de motores, humo negro y una marea verde que parecía reírse del propio concepto de defensa.

Desde las calles devastadas surgieron camiones blindados hechos de chatarra, plataformas de artillería improvisada y cientos de pieles verdes armados hasta los dientes.

El Kaudillo Manik Fung Mor lideraba la carga desde la cima de un tanque robado, blandiendo una garra de energía como si fuera un estandarte.

Los Orkos no buscaban el bastión por su valor estratégico. Lo querían porque estaba en pie y tenía muchos materiales para zakear.

Cuando los primeros Orkos alcanzaron el perímetro, el mundo se volvió fuego.

Los bólteres de los Ángeles Oscuros rugieron desde las murallas. Cada disparo era una sentencia.

Cada marine era una estatua de guerra. Los pielesverdes caían por decenas… y avanzaban por cientos.

Los cañones orkos disparaban munición imposible: rocas, motores, incluso restos de otros Orkos. Las murallas del Bastión Kallistrad se resquebrajaron, pero no cedieron.

El Hermano-Capitán Turel Valiant observaba la batalla desde el balcón de mando, su espada de energía brillando como un juramento.

—No retrocederemos y este lugar no será profanado.

Lo que siguió fue una carnicería silenciosa y ritual: espadas de energía contra hachas oxidadas y Escudos tormenta contra garras chisporroteantes.

La Capilla del Bastión se convirtió en un océano de sangre verde












MIGUEL (TAU, Atacante) vs ABEL (Orkos, Defensor)

Misión EXTERMINIO (página 146)

“El Martillo del Bien Supremo”

La Llanura Roja de Hesk era una herida abierta sobre Medusa V: kilómetros de polvo, restos industriales calcinados y plataformas mineras abandonadas.

Allí se había asentado el Klan de Gorzag, una banda orka especializada en artillería pesada y saqueo de convoyes.

Para el Imperio T’au, la presencia de Gorzag no era solo una amenaza militar. Era un obstáculo para el Bien Supremo y sus tareas.

La orden del Comandante ShasÓ Jor´Maen, el Ojo Carmesí fue clara:

“No se negocia con una infestación. Se la erradica.”

Al amanecer, los drones de la Casta del Aire marcaron cada fortificación orka, cada batería de cañones improvisados, cada ruta de huida.

Desde el cielo descendieron las armaduras XV-8 Crisis, que se desplegaron como una tormenta de acero blanco.

Los Orkos despertaron con el sonido de su asentamiento en llamas. Pero cada disparo orko encontraba una respuesta T’au diez veces más precisa.

Los marcadores láser iluminaron el campo de batalla. Los fusiles de pulsos convirtieron la horda en sombras de humo.

Los orkos solo podían devolver el fuego a oscuras y tratar de buscar a sus enemigos, pues en combate cuerpo a cuerpo, esos enclenques no eran rival para Gorzag y sus meganoblez.

Tras el estallido inicial del ataque TAU, los orkos se “apiñaron” alrededor de su Kaudillo Gorzag, y le siguieron a la batalla, para hacer huir a esos seres azules tan molestos, al grito gutural del WAAAGH!!!.




“El Martillo del Bien Supremo”

Mientras el comandante Shas O Jor’Maen  se preparaba para la ofensiva hacia los pieles verdes, el Kaudillo Gorzag fue más listo de lo que habían pensado los Tau, se adelantó a lo que tenían planeado y cargó con brutalidad hacia los Tau.

Estos sufrieron unas primeras bajas a causa de los proyectiles que disparaban esas bestias verdes mientras veían como se acercaba una nube de humo negro con unos pieles verdes a la cabeza.



Los Tau pudieron devolver el fuego pero no de manera eficaz como hubiesen esperado, apenas mellaron la marea verde.

Para su desgracia, ya era demasiado tarde, tenían a esas bestias inmundas encima, los guerreros de la casta del fuego consiguieron devolverle algunos ataques a esos mal llamados “Zoldadoz de Azalto”, pero, la armadura de Jor’Maen sufrió un daño critico tras ser golpeada por una garra de su noble.



La escuadra Kor huyó despavorida rescatando a Jor’Maen de su armadura, mientras, la escuadra Fio seguía disparando a más pieles verdes y la escuadra de exploradores Vral fue emboscada por el Kaudillo Gorzag. 

Este Kaudillo inutilizó el mantarraya en el que se encontraban y tuvieron que desembarcar, atacando sin piedad a bocajarro al enorme piel verde. En un acto de valentía cargaron hacía el kaudillo y consiguieron derribarlo.

La escuadra Fio fue atacada más tarde por los mismos salvajes que derribaron a su general. Esta escuadra había sobrevivido a un encuentro con Marines del caos, pero no parece que fueran a tener la misma suerte contra los pieles verdes.



Fue una batalla fatídica para el bien supremo, pero seguro que los pieles verdes pagarán con su sangre.




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